
Una noche dibujaba despues de haber cenado nada y merendado mucho.
Un vino pasó de una botella a una copa, de la copa a mi boca , de mi boca a mi panza y finalmente se alojó en mi equilibrio para hacerme tirar el recipiente inicial sobre todo lo que dibujaba.
Perdido por perdido... intenté sacarle provecho. (Y aprendí que no se debe dibujar con cosas que manchen apoyadas alrededor)