
Años intentando convencerme y creyendo firmemente en que "lo importante era lo de adentro".
Desde siempre.
Hasta que mi colección se la probaron diez modelos con caritas absolutamente encantadoras.
De sonrisas amplias y pestañas de muñeca.
Ahí es cuando entendí a los hombres y entendí como funcionaba el mundo.


